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18 de agosto de 2010 LA ORQUESTA ESTUDIANTIL EN RESURGIMIENTO Notable concierto de una agrupación sinfónica juvenil  Por Haydée Breslav El concierto que la Orquesta Estudiantil de Buenos Aires, conducida por su director asistente, Marcelo Toso, ofreció en el Centro Cultural Resurgimiento el 15 de agosto constituyó un acontecimiento cuya calidad artística lo sitúa entre las mejores propuestas culturales presentadas en la zona en los últimos tiempos.
Se trata de una orquesta taller creada hace dos décadas por iniciativa de su actual director titular, Guillermo Zalcman, y que depende del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad. Cuenta con 83 ejecutantes de entre 13 y 27 años, y su repertorio está integrado por obras poco conocidas en nuestro medio, en el que ya lleva realizados más de 60 estrenos.
El concierto La inexistencia de programas de mano, debida, según trascendió, a la falta de presupuesto, movió al propio Zalcman a anunciar cada una de las obras, añadiendo una breve y didáctica explicación. El concierto se inició con el luminoso Scherzo para orquesta, de Édouard Lalo, que permitió apreciar la concentración de la agrupación y el sobrio desempeño de Toso. Siguió la lánguida Leyenda, de Wieniawski, con la intervención de la muy joven violinista Katia Blejer, y la parte de piano orquestada por Zalcman; con apenas 13 años, la solista, cuyo talento ya ha sido reconocido en varias oportunidades, lució un aplomo desde el cual superó las exigencias de la partitura, apelando a sus recursos técnicos y dando curso a su expresividad; su actuación le valió el mayor aplauso de la noche. El apasionado Intermedio de Goyescas, de Enrique Granados, fue la obra más conocida de las que se ofrecieron: impresionó la sonoridad del conjunto en la ejecución de esta colorida secuencia orquestal de la ópera inspirada en los cuadros del gran pintor español. En la presentación, Zalcman mencionó las trágicas circunstancias de la muerte del compositor, y condenó los desastres de la guerra. En cada una de sus presentaciones, la Orquesta incluye una obra de autor argentino; en la oportunidad le tocó a Zalcman anunciar una propia. Se trató del vivaz Concertino para xilofón y orquesta: en el intenso dinamismo de ese singular diálogo, tuvo amplia ocasión de lucimiento Pablo Buono. La segunda parte del concierto estuvo dedicada a una obra que la Orquesta tuvo, en palabras de su director titular, “el orgullo y el placer” de estrenar en Buenos Aires: la Tercera sinfonía, llamada Irlandesa, del compositor de esa nacionalidad Charles Villiers Stanford. Poco conocido entre nosotros, formado en Oxford y en Cambridge, aunque sensiblemente influenciado por Brahms, Stanford (1852-1924) fue en su época el principal impulsor del renacimiento de la música inglesa basado en el rescate de las antiguas melodías populares, y de la búsqueda por parte de sus cultores de un lenguaje propio. La obra ofrecida, sólida y vigorosa, de reminiscencias brahmsianas –aunque sin alcanzar la nobleza y la profundidad del hamburgués–, ostenta la riqueza y la limpieza en la orquestación que caracterizaron a los grandes sinfonistas del pasado; resuenan en ella ritmos de jiga y de otras danzas irlandesas. Toso puso énfasis en los efectos tímbricos, pero también supo mostrar sutiles matices expresivos.
Elogios e incumplimiento Según informa en su página el Gobierno de la Ciudad, “a pesar de ser una orquesta taller, su evolución y calidad ha determinado que la Orquesta Estudiantil de Buenos Aires se transforme paulatinamente en un organismo gravitante dentro del panorama musical de la Ciudad”. Dice también que “uno de los orgullos de esta orquesta es que más de un 60% de sus integrantes se incorporan rápidamente a agrupaciones profesionales”, y que “la Orquesta Académica del Teatro Colón cuenta con aproximadamente el 45% de ex integrantes de la OEBA entre sus filas”. Sin embargo, el mismo Gobierno no ha cumplido aún con lo establecido por la Ley N° 2989, sancionada por la Legislatura el 11 de diciembre de 2008 y promulgada el 15 de enero de 2009, en virtud de la cual debe otorgarse “a los instrumentistas de la Orquesta Estudiantil de Buenos Aires una asignación estímulo destinada a cubrir los gastos destinados a sus viáticos”, que debe hacerse efectiva “durante diez meses anuales comprendidos entre marzo y diciembre” y cuyo monto “no podrá ser inferior al veinte por ciento del salario mínimo, vital y móvil”. |