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Imperdible: Cartier-Bresson en Buenos Aires

Imperdible: Cartier-Bresson en Buenos Aires

Con la presencia del actual ministro de Cultura de la Ciudad, Ángel Mahler, se inauguró en la Usina del Arte, ubicada en la calle Caffarena 1, del barrio de La Boca, una muestra del renombrado fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson.

Organizada por la fundación que lleva su nombre y la agencia Magnum Photos, la muestra reúne 133 fotografías obtenidas en distintas etapas de su trayectoria, como su inicial período surrealista, su trabajo testimonial en París y sus viajes por México, la India, China, Japón y otros países. Se exhiben asimismo retratos de Truman Capote, Samuel Beckett, Henri Matisse, Ezra Pound y Jean-Paul Sartre.

Permanecerá abierta hasta el 2 de abril y la entrada es gratuita. Puede visitarse en los horarios de martes a jueves de 14 a 19 y de viernes a domingo de 12 a 21, y se han programado visitas guiadas para los sábados, domingos y feriados a las 16.

Apuntes para una biografía

Cartier-Bresson decía que fotografiar es colocar cabeza, ojo y corazón en la misma línea de mira; que es contener el aliento mientras todas nuestras capacidades se concentran en capturar la realidad que huye; que es un modo de vida. Se lo consideró padre del fotorreportaje y lo llamaron el ojo del siglo XX.

Nació el 22 de agosto de 1908 en la ciudad francesa de Chanteloup, departamento de Seine et Marne. Cursó estudios secundarios en el lycée Condorcet y a los 16 años inició su formación artística en el atelier del pintor André Lhote; por entonces comenzó a frecuentar a los surrealistas y realizó sus primeras fotografías.

En 1930 viajó a Costa de Marfil, donde permaneció cerca de un año, tras el cual descubrió en la revista Arts et Métiers Graphiques una fotografía del húngaro Martin Munkácsi que lo decidió a consagrarse a esa disciplina artística.

Fue así como en 1932 compró su primera cámara Leica y viajó por Europa junto con dos amigos, la pintora argentina Leonor Fini y el novelista francés André Pieyre de Mandiargues, ambos vinculados al surrealismo. Ese año publicó sus primeros trabajos en las revistas Voilà et Photographie.

En 1934 viajó a México con un equipo del Museo de Etnografía del Trocadero, de París, para desarrollar una investigación que resultó frustrada, pese a lo cual decidió quedarse en ese país, en cuyo Palacio de Bellas Artes realizó una muestra junto con el destacado fotógrafo mexicano Manuel Álvarez Bravo. Con este último y el reconocidísimo norteamericano Walker Evans expuso al año siguiente en la galería Julien Levy, de los Estados Unidos, país donde se inició en el cine con el checo Paul Strand y la cooperativa de documentalistas conocida como grupo Nykino.

De regreso en París, el director Jean Renoir lo eligió como su asistente en la filmación de las películas La vie est à nous, realizada por encargo del Partido Comunista francés, y Partie de campagne, basada en la nouvelle homónima de Maupassant; ambos films son de 1936. Tres años después Renoir lo volvió a convocar para la realización de su célebre La règle du jeu.

En esos momentos, Cartier-Bresson estaba comprometido con el ideario comunista; dicen que por influjo de sus amigos surrealistas y de los que frecuentó en México y en los Estados Unidos: Paul Strand era simpatizante socialista y, víctima de la caza de brujas orquestada por el macartismo, en 1949 debió abandonar su país para no volver; Nykino estaba inspirado en el realismo socialista, y Álvarez Bravo fue colaborador de Sergei Eisenstein, nada menos.

Así, en 1937, el diario comunista Ce soir, que dirigía el gran poeta Louis Aragon, lo envió a Londres para cubrir la coronación de Jorge VI, donde obtuvo una serie de imágenes que no tienen como protagonista al nuevo rey, sino al pueblo que lo contemplaba, y que alcanzaron gran éxito.

Ese mismo año viajó a la España desgarrada por la Guerra Civil; identificado, como no podía ser de otra manera, con la causa republicana, filmó los documentales España vivirá, producida por el Socorro Rojo, y Victoria de la vida; un tercero, Con la brigada Lincoln en España, que se creía perdido, se recuperó recientemente.

Declarada la Segunda Guerra, en 1940 se incorporó a la unidad Film et photographie, del tercer ejército francés. Ese mismo año fue hecho prisionero y, después de dos tentativas malogradas, en 1943 logró evadirse y se unió a la Resistencia.

Producida la Liberación, filmó el documental El regreso, en el cual registró la repatriación de los prisioneros de guerra y de los refugiados.

En 1946 viajó nuevamente a los Estados Unidos, donde permaneció más de un año fotografiando a artistas y escritores, y realizó una exposición en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

En 1947, junto con sus colegas Robert Capa, David Seymour, William Vandivert y George Rodger, fundó la célebre Magnum Photos, una agencia cooperativa de autogestión que ese mismo año lo envió a la India, donde entrevistó a Gandhi pocas horas antes de su asesinato. Fotografió asimismo el anuncio del crimen por Nehru y el funeral del líder de la independencia india. Esas imágenes dieron la vuelta al mundo.

Al año siguiente se trasladó a Pekín, donde fotografió para Magnum las últimas horas del Kuomintang y la entrada triunfal de Mao Tse Tung. También estas imágenes fueron mundialmente difundidas.

En 1952 publicó su primer libro, Images à la sauvette, y realizó su primera muestra en Inglaterra.

Dos años después, también a requerimiento de Magnum, viajó a la Unión Soviética (fue el primer fotógrafo occidental admitido en ese país después de la muerte de Stalin), y publicó los libros Danses à Bali y D’une Chine à l’autre.

Recién en 1955 efectuó su primera exposición en Francia, que tuvo lugar en el Louvre. Ese mismo año publicó Moscou vu par Henri Cartier-Bresson y Les Européens.

En 1958 viajó nuevamente a China para cubrir la celebración del décimo aniversario de la República Popular.

La década siguiente también fue pródiga en viajes. En 1963, poco después de la crisis de los misiles, se trasladó a Cuba, donde retrató a Fidel Castro y al Che Guevara, así como a hombres y mujeres del pueblo.

En 1965 viajó a Japón y al año siguiente visitó nuevamente la India, en tanto que entre 1968 y 1969 recorrió Francia logrando imágenes que recopiló en el libro Vive la France y expuso en el Grand Palais de París en 1970.

Entre ese año y el siguiente filmó en Estados Unidos los documentales Impresiones de California y Southern Exposures.

En 1972 efectuó su segunda visita a la Unión Soviética.

A lo largo de su extensa trayectoria, retrató, además de las personalidades mencionadas, a los pintores Pablo Picasso, Georges Rouault y Pierre Bonnard; al escultor Alberto Giacometti, al poeta Paul Claudel, al novelista Albert Camus y a los científicos Irène y Frédéric Joliot-Curie, entre muchos otros.

En 1974 se desvinculó de Magnum Photos y se consagró al dibujo: al año siguiente, la Carlton Gallery de Nueva York expuso una selección de sus trabajos.

En 1987, el Museo de Arte Moderno de Nueva York reunió algunas de sus primeras fotografías en la exposición The Early Work, y al año siguiente tuvo lugar en el Centre National de la Photographie, de Paris, una muestra en su homenaje.

En el año 2000 creó, junto con su esposa, Martine Franck, y su hija Mélanie, la fundación Henri Cartier-Bresson, destinada principalmente a reunir y a preservar su obra y a proporcionarle un ámbito para su exhibición, abierto también a otros artistas.

En 2003, la Biblioteca Nacional de Francia le dedicó una retrospectiva que tituló De qui s’agit-il?

Henri Cartier-Bresson murió el 3 de agosto de 2004 en Montjustin, departamento de Alpes de Alta Provenza, Francia.

Fuente: Fundación Henri Cartier-Bresson.

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