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El jazz gitano llegó al Congreso

El jazz gitano llegó al Congreso

En dos de las numerosas fechas programadas por el XV Festival Internacional de Jazz Django Argentina 2017, el jazz gitano llegó al Congreso de la Nación. La primera fue el pasado 12 de mayo, y la segunda, el 19 del mismo mes. El jazz gitano tiene una larga historia en nuestro país. Los músicos vivieron estas jornadas como un valioso logro para la cultura.

“Estamos en casa. Todos”, dijo Ricardo Pellican, guitarrista productor del festival, en el encuentro del 19 en el Salón de los Pasos Perdidos. Y en alusión al jazz gitano, agregó: “Es un estilo muy nuestro, desde que Oscar Aleman lo trajo a este país en los años 40”. A su turno, Pellican desgranó su guitarra en acordes, algún punteo, sensibilidad y, leal a su reconocible estilo, velocidad, en el Pellican Jazz Dúo que compone con su hijo, el bajista Andrés Pellican.

El dúo abrió con los temas Haciendo swing con Django y Bailando en el Savoy. Los Pellican saben entenderse entre las cuerdas. Uno le da lugar al otro y el duelo musical se sucede. Andrés aguijonea acá y allá y hace del bajo un instrumento con peso propio. A los Pellican se sumó, como invitada, la cantante chilena Geraldine Thenoux, quien con 31 años ya se presentó en el Festival Django 2016 y se maneja bien entre los clásicos del jazz (francés o norteamericano) y el jazz huachaca, subgénero del jazz chileno.

El jazz chileno está influido por el jazz gitano o manouche. Geraldine no es la excepción de esta influencia y esto, de alguna manera, la emparenta con el Festival Django: “El jazz entró en mí por la canción francesa. Por el gusto que tengo. Yo también canté mucho rock, mucho blues; me gustaba la canción francesa. Y de repente descubrí que el jazz tomaba a la canción francesa y la hacía jazz. Ahí descubrí el manouche y descubrí a Django Reinhardt y fue como… ¡pum! Dije: ‘Esta es la mezcla perfecta de canción francesa más jazz’”, recuerda. Y en referencia a sus influencias, confiesa: “Si me voy a las francesas, Edith Piaf es mi preferida. Mi abuelo la escuchaba mucho y en la casa también mi padre. También Yves Montand. Son mis fuertes a nivel vocal. Y dentro del jazz de Norteamérica, creo que Sarah Vaughan para mí ha sido como un tremendo descubrimiento. Creo que todo el mundo tiende a nombrar a Ella Fitzgerald, Billie Holiday, los nombres repetidos... Encuentro fabuloso el trabajo de ellas, pero siento que la tesitura que tiene Sarah Vaughan me llega más al fondo de lo que a mí me gusta interpretar”. Junto a los Pellican, puso su sensibilidad en I Can't Give You Anything But Love, popularizada por Billie Holiday y alguna vez versionada por Vaughan, claro.

La noche del 19 la abrió el Gonzalo Bergara Trío, integrado por Gonzalo Bergara en guitarra, Fran Seglie en segunda guitarra y Federico Salgado en contrabajo. Entre otros temas, tocaron Nubes, el clásico de Reinhardt inspirado, al parecer, en el cielo tenso previo a un bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial, y Como una flor, un tema del propio trío con aires centroamericanos.

El espectáculo siguió con el Hot Club La Plata, que conduce el guitarrista Federico Félix y se completa con Féliz Candelo en violín y Fran Seglie en guitarra. Como invitados del Hot Club subieron al escenario Adriana Camacho en voz, Javier Isasa en saxofón y Pablo Samaruga en contrabajo. Estos últimos pertenecientes a Titanes en el Swing, una banda de La Plata que también dirige Félix. Músico de la escuela clásica de la guitarra pero seducido por el jazz gitano, Félix explica: “Este tipo de jazz es muy alegre. Uno desde el escenario ve como la gente mueve el piecito. A diferencia de otros tipos de jazz, que pueden usarse como música de fondo, como música más tranquila, este estilo de jazz es muy enérgico. La banda que tocó hoy se llama ‘hot club’ porque el estilo hot club era tocar caliente”.

Quizás por la formalidad del salón, tocar hot genera alguna sensación particular: “Tocar hoy en el Congreso nos puso un poco... nerviosos. Pero está buenísimo que hayamos llegado con este estilo a tocar en un lugar como este. Porque nosotros, a este jazz le metimos años de historia”, se sincera Federico.

La noche también contó con la presencia del contrabajista francés Jean Louis Carlotti, como uno de los artistas invitados. “Conocí a Ricardo en enero y tocamos juntos –narra el francés–. Como la pasamos muy bien musicalmente hablando, él me dijo en febrero ‘venite a Buenos Aires’ a este festival. Nunca había venido a Buenos Aires. Por eso, para mí, esta es una gran oportunidad”. Carlotti también es músico de la escuela clásica pero se interesó por el jazz. “Mis papás escuchaban jazz en casa de toda la vida –explica el contrabajista–. Y, siendo yo francés, para mí el jazz gitano es como para ustedes la chacarera, el candombe o el chamamé”.

Año tras año, al final de cada encuentro del Festival Django, Ricardo Pellican convoca a todos los músicos presentes a que tomen sus instrumentos para tocar, todos juntos, Minor Swing, de Reinhardt. El final es la fiesta de la improvisación jazzera en la que cada músico se distingue con un solo. Si bien la estructura de Minor Swing se mantiene, la sorpresa puede aparecer en cualquier vuelta de compás. Sobre todo, en la medida en que la canción avanza y los músicos se van sintiendo en confianza. Es cuando puede suceder lo inesperado, como que desde los dos extremos del escenario la cantante Thenoux suelte el scat en contrapunto con el saxofón de Isasa. El resto es el ambiente, que fluye.

Ese mismo 19, también se presentó la fotografía Un gran día en Buenos Aires, que reúne en una imagen a 130 músicos de jazz argentino de distintas generaciones en las escalinatas de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Esta obra fue producida por María Cueto, Laura Tenembaum, Gonzalo Chicot y Claudio Parisi.

Como decíamos en el comienzo, las dos presentaciones en el Congreso (la del 12 y la del 19 de mayo) fueron parte del XV Festival Django que se extendió desde el 5 al 27 de mayo e incluyó presentaciones en ciudad de Buenos Aires, así como en Caseros (Gran Buenos Aires) y en La Plata. En la ciudad de Buenos Aires hubo presentaciones en locales de distintos barrios y en Jazzología, que funciona dentro del Centro Cultural General San Martín. Por el festival circularon grupos y músicos de jazz gitano argentinos y de distintos países, como Perú, Estados Unidos o Chile, entre otros.

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