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Desde las Comunas 11 y 15 de la Ciudad de Buenos Aires
 18 de octubre de  2017
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“Una actividad valorada”

“Una actividad valorada”

Marina Rubinstein, en diálogo con Tras Cartón, explica qué son los clubes de ciencia, una de las principales modalidades del Programa de Actividades Científicas Infantiles y Juveniles que depende del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad y del cual es coordinadora.

Talleres, asesoramiento técnico para laboratorios escolares y clubes de ciencias son las tres modalidades de un programa cuyo primer objetivo, según consta en el sitio web del Ministerio de Educación porteño, es “brindar las herramientas pedagógicas necesarias para impulsar la elaboración de hipótesis personales sobre cuestiones científicas, tecnológicas y su impacto ambiental”.

De las propuestas mencionadas, ocupa un lugar central la de los clubes de ciencia que funcionan en los laboratorios de 30 escuelas públicas de la ciudad (25 pertenecientes al nivel primario y cinco al medio) y además cuentan con una sede en el Centro Comunitario Ramón Carrillo. Esta iniciativa, que nació en 1985, junto con el programa que la contiene, tuvo como inspiradora a la especialista en el área Hilda Weissmann. “Es la que los piensa, los organiza y tiene la idea de cómo coordinar. Y se larga”, nos cuenta nuestra entrevistada. Sobre ellos conversamos.

¿Qué son los clubes de ciencia?
–Son clubes adonde los pibes van en forma voluntaria, una vez por semana. Se juntan con chicos de otras escuelas, de otras edades y trabajan sobre las ciencias naturales.

–¿Qué tipo de actividades se desarrollan en los que funcionan en primaria?
–Es actividad de laboratorio. El espacio es un laboratorio escolar. Entonces, aprenden a trabajar con elementos de laboratorio, o sea, elementos de vidrio, tubos de ensayo, con algunas sustancias en particular… Arman cristales o hacen fuegos artificiales o trabajan con electricidad. La idea es poder plantearles a los chicos un problema y a partir de ahí empezar a ver las soluciones. No es tanto una mirada disciplinaria. Que puedan trabajar, mezclar disciplinas, pero que trabajen también con lo que llamamos modos de conocer de la ciencia. Que se puedan preguntar, evaluar hipótesis, escuchar al prójimo, armar un dispositivo…

–¿Qué grado de concurrencia registran?
–Fue variando. Este año llamativamente aumentó. Hay alrededor de 1500 chicos inscriptos. Cuando los clubes se inician, a principio de año, hacemos difusión, vamos a las escuelas del barrio e invitamos a los chicos. Se pone un día de inscripción. La demanda supera la oferta; hay chicos que no han podido entrar.

–¿Hacen salidas con los chicos?
–Hay salidas. El año pasado fuimos a un encuentro de clubes de Córdoba. Hay una red de clubes de ciencia en toda la Argentina y eso está coordinado desde el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Ya hace varios años que organizan encuentros, dividen al país en regiones y nosotros fuimos a Córdoba.

–¿Y en el ámbito de la ciudad y el conurbano también hacen visitas?
–El año pasado fuimos a la Facultad de Exactas y trabajamos sobre la temática del equinoccio. Pero además pensamos que para los pibes es importante ir a la universidad. La universidad está simbólicamente lejana de los pibes de primaria. Para ciertos sectores pareciera que es inaccesible, y más una facultad como la de Exactas... Otro lugar al que fuimos es el Museo Abremate, que pertenece a la Universidad de Lanús. Es un museo participativo.

¿Hay alguna instancia integradora de las familias de los chicos?
–Se intenta dos veces al año, al cierre del primer cuatrimestre y al cierre del año. Cada docente le da su tónica particular, pero muchas veces son muestras en que los chicos hacen participar a los papás de la misma forma en que ellos aprendieron un tema en particular.

–Y en la escuela media, ¿cómo funciona la actividad?
–En media las cosas están más estipuladas. Se mezclan pibes de distintas edades, pero es interno. No abren las puertas a que entren chicos de otros lados. Están regidos por otros ritmos. Pero hay trabajos interesantes. Un grupo ganó un premio: hizo un repelente natural en la época del Aedes.

–¿Cuál es la situación presupuestaria del programa?
–La verdad es que venimos sufriendo un recorte. No es que se esté echando gente, pero hay un recorte porque la gente se jubila, cambia de idea laboral… El período de mayor expansiòn en los últimos años, en el que contábamos con mayor número de docentes, te diría que fue entre 2004 y 2007.

–¿Y no se incorpora nueva gente?
–En algunos casos sí, en algunos casos no. Depende de distintas formas de contratación, pero sí hemos perdido clubes. Muchos clubes. Tenemos entre 25 y 30 clubes cerrados en diez años. Cuando se crearon los clubes había muchas más escuelas de jornadas simple, ahora casi no hay. Y está bien que sea así porque los padres trabajan. El tema es que tenemos algunos clubes de jornada completa entre las cuatro y media y las seis de la tarde, pero ahí también se nos complica porque, como no hay gente en la escuela, necesitamos dos personas. Han quedado tres clubes [en escuelas] de jornada completa.

–¿Los docentes de los clubes son maestros de primaria?
–Inicialmente, los que entramos somos maestros que nos vamos especializando. Una vez por semana tenemos una reunión específica que es de capacitación. Entonces socializamos las experiencias y bueno, siendo maestros, conociendo el área, la institución, la didáctica, el manejo de pedagogía, nos fuimos especializando. Después de un tiempo, a partir de 2008, el sistema de contratación cambió, se empezó a contratar por horas y eso posibilitó que entraran muchas biólogas, profesoras de ciencias naturales. Igual es una profesión que se va aprendiendo en el hacer y trabajan muy bien.

–¿Cómo suele ser recibida la propuesta por los chicos cuando son invitados a la actividad?
–Quieren ir, más allá de que después vayan o no. Pero la posibilidad de probar… ¿Qué chico no mezcló alguna vez una cosa con otra para ver qué pasaba? Acá tienen posibilidad de mezclar, de armar un proyecto propio, de tocar los materiales que siempre estuvieron prohibidos en la escuela, detrás de una vitrina; descubrir cosas nuevas…

–¿Tienen conocimiento de chicos que después hayan seguido estudiando una carrera científica?
–Algunos sí. Tampoco es la intención, pero sí que puedan vivenciar, que puedan experimentar y después elijan. Por lo menos el club marca algo, como puede marcar la lectura, el teatro… Hay una cosa lúdica, de libertad.

–Es un espacio para jugar…
–Es un espacio de aprendizaje, pero a través del juego. Lo que pasa es que no existe la cuestión de acreditación que tiene cualquier escuela. Uno podría decir: “A lo mejor no entendió esto”. Pero aprendió a preguntarse, a escuchar, a vincular las explicaciones de uno y otro.

–¿Hay chicos que van varios años?
–Sí. Incluso en algunas escuelas en las que tenemos exceso de pibes decimos: “Bueno, es para cuarto y quinto”. Entonces alguno de sexto o séptimo se ofrece para ser ayudante y continúa. En algunos lugares pasa esto y es interesante. Es una actividad valorada.

–¿Tienen la posibilidad de mostrar lo que hacen al conjunto de la escuela?
–En algunas escuelas, sí. El área en general es un área soslayada. Hay áreas que tienen mayor importancia en el imaginario social: matemática, lengua, historia… Muchas veces nos piden ayuda desde la institución, por ejemplo, para manejar el material. Suponete: microscopio. Hay microscopios, pero, bueno, hay que aprender a usarlos; hay que trabajar con reactivos y hay que aprender a usarlos. Hay escuelas que incluso se comunican con nosotros porque han recibido material. Entre el 2014 y el 2016 se recibió mucho material de ciencias mandado por Nación. Entonces, “¿qué hacemos con el tubo de ensayo? ¿Cómo lo calentamos? ¿Cómo se usa el termómetro? ¿Qué hago con el microscopio?”… Muchas veces nos piden que asesoremos en ese sentido o en el abordaje de un contenido que está en el diseño curricular.

Sedes en el vecindario

Nivel primario
Escuela de jornada simple Nº 24, D. E. 14, Francisco Beiró: Bolivia 2569. Comuna 11. Martes de 9.45 a 11.45 y de 13.40 a 15.30.
Escuela de jornada completa Nº 1, D. E. 7º, Tomasa de la Quintana de Escalada: Av. Corrientes 5332. Comuna 15. Martes de 10 a 12, 14 a 16 y 16.30 a 18. Jueves de 14 a 16.

Nivel medio
Escuela de Comercio Nº 16 Gabriela Mistral: Julián Álvarez 123, Comuna 15. Viernes de 10.45 a 12.45 y de 13.15 a 15.15.

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