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Desde las Comunas 11 y 15 de la Ciudad de Buenos Aires
 24 de septiembre de  2018

2 de noviembre de 2012

EN VILLA CRESPO

Vilma Ripoll presentó un libro sobre violencia de género

Por Haydée Breslav

En el local de la calle Vera 390, del barrio de Villa Crespo, la ex diputada de la Ciudad por el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) Vilma Ripoll presentó Mujer, violencia y capitalismo: de la opresión a la liberación, ensayo elaborado por la Comisión de Género de la referida fuerza política.


La ocasión fue propicia para que la conocida dirigente ofreciera una pormenorizada charla en la que puso de manifiesto cómo, a su juicio, las distintas formas que asume la violencia de género tienen su origen en el sistema capitalista.

Previamente habló el referente local Damián Frydman, quien, en una breve intervención, destacó que el libro “tiene una importancia muy profunda, sobre todo en la actualidad” y lo definió como “un aporte desde una visión anticapitalista, un aporte militante socialista para tratar de ir a fondo en todas estas cuestiones y poder dar también una salida, para que dejen de existir estas problemáticas que aquejan a las mujeres pero también a toda la sociedad en su conjunto”.

Por su parte, Vilma Ripoll comenzó señalando que “estamos en un momento en que todos los temas de género, que eran casi prohibidos y se trataban sólo en la intimidad, y a veces ni siquiera eso, se han hecho absolutamente más visibles”.

Dijo seguidamente que “si se tratan tanto estos temas, si son compartidos desde la televisión y se debaten en la escuela y en los hospitales, cualquiera diría que se empiezan a resolver porque se conocen más”.

Pero observó: “La verdad es que a nosotros nos parece que es al revés, se mantienen o crecen los temas de violencia: los femicidios, el castigo a las mujeres embarazadas que han decidido llevar adelante el embarazo, la discriminación laboral (que es un tema brutal y muy difícil de combatir, porque cuando más necesidades de trabajo hay, este tipo de relación se intenta imponer), y las mujeres y las niñas son cada vez más víctimas de violaciones, de las que el 80% ya son intrafamiliares, o sea, todo eso de que había un violador suelto, casi te diría que es un tema menor”.

Así, consideró: “Quiere decir que algo no anda bien en esta sociedad, que genera que aun sabiendo, conociendo y teniendo a mano, a veces más y a veces menos, herramientas terapéuticas, lugares adonde ir a denunciar los hechos de violencia, abortos no punibles que, más o menos combatidos, logramos que se hagan, los temas no cambian y, para algunos sectores sociales, están lejísimos de cambiar”.

Y se preguntó: “¿Por qué pasa esto de que las cosas no se modifican y parece que la sociedad te la complica?”, para responderse: “Porque creemos que todo lo que provoca este tipo de violencias tiene que ver con un problema estructural que trasciende los gobiernos, los momentos y los sectores sociales, un problema relacionado con el sistema capitalista y con el hecho de que son profundas razones sociales, políticas y económicas las que generan la violencia de género; y desde ese ángulo fuimos encarando todos los temas en el libro”.

A renglón seguido, aclaró: “En general los gobernantes, cuando intentan encarar el tema, no lo toman así sino como algo coyuntural, ‘hay más violencia acá, más violencia allá, un poquito de denuncia ahí y otro poquito en algún otro lado y entonces encaminamos el tema y está todo bien’, y si bien logramos medidas progresivas con la movilización, siempre estamos muy atrás de la resolución de los problemas, incluso de los más graves, como pueden ser la violencia, el aborto y la trata”.

Precisó que se refería a “la trata para esclavitud sexual”, que es el aspecto que se desarrolla en el libro, “porque también hay trata para esclavitud laboral, y sus índices en el país son escandalosos, con los talleres clandestinos utilizados por las grandes marcas para hacer una producción barata de sus prendas y obtener ganancias extraordinarias, fundamentalmente [reduciendo a la esclavitud a miembros de] los pueblos migrantes”.

Explicó que “en la trata para explotación sexual no eligen ni migrantes ni no migrantes”, que “lo que era un tema absolutamente ligado a las provincias de la frontera, porque tenían comunicación con los países vecinos, ya es un tema de las ciudades importantes” y que “la Argentina, que era un país de tránsito, ya es, como en la droga, un país de destino, de tránsito y de todo” puesto que “acá se produce, acá se traslada y acá vienen también desde otros países”.

Al respecto, infirió que “hay un motor de la violencia que es el que provoca que, por más que se tome conocimiento y se tomen medidas, la situación se agrave” e informó: “En el primer capítulo del libro tomamos la definición de género como una construcción social, y desde ese punto de vista tomamos el tema de violencia de género, y vamos más allá de lo que en general se define, incluso en la ley respectiva, que la caracteriza como una relación desigual de poder entre los varones y las mujeres”.

En ese contexto, prosiguió: “Nosotros creemos que ese es en realidad uno de los efectos, y que es muy importante avanzar en buscar la causa para poder encontrarle salidas, explicaciones y razones teórico-sociales a un tema tan profundo”.

Y remarcó: “En ese sentido quisimos hacer el libro: para abrir el debate y desarrollar a través de todos los capítulos nuestra posición, que sostiene que el responsable es el sistema, que el de la violencia es un problema sistémico, y que para darle soluciones de fondo uno tiene que cambiar de sistema, pero eso no quiere decir que no sean útiles y valorables y no tengamos que privilegiar las peleas que se dan para ir cambiando las condiciones de vida en el camino de ir a buscar una solución sistémica”.

En consecuencia, consideró que “cuando estamos hablando de aborto, tenemos que hablar de que fracasaron todas las políticas públicas que impedirían que se llegara al aborto, que está penalizado y hace que se mueran las mujeres, fundamentalmente las más jóvenes, las más pobres y las que tienen hijos, que son en general las que recurren a esa práctica”.

Estimó también que “cuando se discute el tema de trata, es necesario avanzar en discutir que se concreta porque hay responsabilidades políticas, judiciales y policiales que permiten que existan las redes” puesto que “el circuito de trata no sería factible sin las complicidades del aparato del Estado”.

Seguidamente hizo saber que “en este país hay hoy seiscientas mujeres y niñas desaparecidas por las redes de trata denunciadas por las ONG y las organizaciones que toman el tema, porque el Estado nacional no tiene ningún registro oficial y entonces es muy difícil saber quién se las lleva y para dónde van, aunque todos sepamos que cuando las quieren castigar las llevan a Santa Cruz, a las ‘casitas’”.

Insistió en que “si tenemos información es fundamentalmente por iniciativa de mujeres que se organizan, o de sectores alrededor de las ONG, de las universidades, del encuentro de la mujer y otros, y no desde el Estado”.

Posteriormente abordó “el tema prostitución”, acerca del cual dijo que “hay todo un debate” y puntualizó: “Hay compañeras que están organizadas y opinan que la prostitución es un trabajo y que son trabajadoras sexuales; nosotros opinamos que de ninguna manera es un trabajo, porque si el trabajo común aliena tanto que hasta hay una figura que se llama burn-out, imagínense lo que es ‘trabajar’ con la alienación del propio cuerpo”.

Indicó asimismo que “la Argentina es un país abolicionista” y que “el compromiso del Estado abolicionista es justamente abolir las causas que provocan la prostitución” pero que “no hay planes especiales para las mujeres pobres, ni para las mujeres con hijos, ni planes de nada”.

Informó luego que “las armas, las drogas y la trata son los tres grandes negocios internacionales de la actualidad” y enfatizó que “el sistema capitalista, en su decadencia, genera y motoriza los problemas que después padece la mujer en todos los círculos de violencia, de abuso, de violación, de trata y absolutamente de todo”.

“El sistema capitalista en crisis hace un desastre total con nosotras, y creemos que es un sistema organizado para explotar y oprimir a las mujeres; si bien explotar, nos explotan a todos, varones y mujeres, el sistema hace que además nos opriman, y que existan entonces las relaciones desiguales de poder que define la ley de violencia, como dije al principio”, sostuvo finalmente.

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