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 24 de noviembre de  2017

8 de diciembre de 2008

EMILIO DE LA PEÑA Y GOGO ANDREU EN EL CENTRO CULTURAL RESURGIMIENTO

Noches plenas de espectáculo

Por Haydée Breslav

El primer fin de semana de este mes se desarrollaron en la sala del Centro Cultural Resurgimiento dos espectáculos que contaron con amplia concurrencia, consagrado uno al tango y el otro a la comedia.

El primero, que se realizó el sábado 5, tuvo carácter de homenaje al pianista y compositor oriundo de Villa Mitre Emilio de la Peña, a cuyo cargo estuvo el espectáculo; éste contó con el auspicio del Centro de Gestión y Participación Comunal (CGPC) Nº 11, cuyo director general, Carlos Guzzini, entregó a De la Peña una plaqueta recordatoria. Asistió también Carlos Eusebi, quien precedió a Guzzini en la función.
Según informó Alberto Cattan en la presentación, De la Peña tuvo como maestros a Juan Carlos Cirigliano y Manolo Juárez; si ellos lo orientaron en la irreprochable técnica que ostenta, fue seguramente su influencia la que lo llevó a abrirse paso hacia formas más abiertas y melódicas, con ritmos atenuados y armonías innovadoras. Aunque no exentas de cierto énfasis sentimental, las interpretaciones de este artista no están ensombrecidas por elementos dramáticos.
La presentación alternó tangos instrumentales y cantables, interpretados estos últimos por dos reconocidas voces del folclore como Lola Barrios Expósito y Juan Carlos Varela, quien supo ser solista de una de las formaciones de Los Andariegos. El repertorio vocal estuvo integrado en su mayoría por composiciones de De la Peña con letras de distintos autores; así, se ofrecieron temas de la obra Debajo del asfalto, que cuenta con versos del poeta Hamlet Lima Quintana. Poco se ha hablado de Hamlet como sonetista, a pesar de su dominio de tan bella técnica; en la oportunidad pudimos escuchar dos de ellos, muy bien construidos y resueltos, sin renunciar a su inconfundible lenguaje.
También se ofrecieron, entre otros, el tango Cada espera es un adiós, con letra de Marta Pizzo, que obtuvo el primer premio en el certamen organizado recientemente por SADAIC; Avión de papel, que permitió apreciar los recursos poéticos y creatividad de Ernesto Pierro; Buscando tu luz, donde Mariana Pellegrino aborda con desgarro, pero también con vitalidad, una temática merecedora del amplio debate que todavía esperamos; y Don Osvaldo, que homenajea al gran maestro Pugliese en los versos sencillos, pero precisos y elocuentes, de Norberto Rizzi, muy bien rimados y medidos, además.
En cuanto a los temas instrumentales, De la Peña se lució en su tango Réquiem para los que viven, que dedicó a Astor Piazzolla, y donde mostró que se desenvuelve a sus anchas en el estilo inaugurado por el autor de Balada para un loco. Pero, a nuestro juicio, los puntos más altos de la noche correspondieron, por un lado, a la interpretación de Desvelo, de Eduardo Bonessi, donde se impuso la avasalladora fuerza tanguera que le imprimió el autor, quien, como se sabe, fue maestro de canto de Gardel, y después de Marino. Y, por el otro, al valsecito de Troilo Romance de barrio; acaso el duende de Pichuco posó fugazmente su mano en el teclado. Tenía razón el poeta: en el universo del tango no hay más Dios que Gardel, y Troilo es su Profeta.

La comedia

También a las funciones, tanto de la noche siguiente como la del pasado 29 de noviembre, se les puede atribuir carácter de homenaje, en este caso a ese icono del espectáculo que es Gogó Andreu, quien actuó y cantó en Alma gemela de mi alma, cuya música original también le pertenece. Esta suerte de comedia musical sin bailes, que firma Marcelo Bochor, quien también tuvo a su cargo la dirección, relata los encuentros y desencuentros a lo largo de veinte años de una pareja de enamorados, interpretados en la oportunidad por Manuel Feito y Liliana Vercelini, quienes compartieron diálogos y canciones. La actuación de ambos fue pareja; a Gogó Andreu, por su parte, le sobran pericia y experiencia, y se ha ganado además el afecto del público, que lo aplaudió y vitoreó de pie al final de la obra. Ah, y muy bien la nena que hace de ángel, cuyo nombre no figura en los programas.

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